miércoles, 7 de mayo de 2008

Las tradiciones de nuestra infancia

Pasan los años y cada vez se conservan menos tradiciones de nuestra infancia. Ya no se juega al trompo, ni a las canicas, ni a la lima,... nada que no sea la play, la nintendo o ver la televisión. Es una pena, y en gran parte la culpa es nuestra, ya que no "perdemos" el tiempo en transmitir a nuestros hijos los juegos y entretenimientos con los que pasamos tantas y tantas horas de nuestra infancia.

En estos días, en el barrio donde vivo, teniendo en cuenta la fecha en que estamos y recordando nuestras tradiciones, un grupo de vecinos con hijos de edades entre 5-8 años estamos preparando una Cruz de Mayo para que nuestros hijos vayan aprendiendo a compartir con nosotros alguna de esas tradiciones que no queremos que se pierdan en el tiempo. Hemos construido un paso (a escala según su estatura, evidentemente) con el que ya empezaron a disfrutar en estos días. Al parecer no les ha disgustado mucho por el éxito que está teniendo.

Os dejo unas fotos para que lo podais ver, y para los que teneis cierta edad y hayais hecho algo parecido en vuestra infancia, que podais recordarlo.


La igualá

La primera chicotá


2 comentarios:

Beatriz Rodríguez dijo...

En nuestra infancia los niños simplemente cojían una caja de madera de ésas que tenían en las fruterías y mientras dos iban "bajo el paso", otro iba dirigiéndolo como un buen capataz. ¡¡Ese era el juego en sí!! Algunos con mucho arte arrancaban algunas flores de los jardines de forma ilícita con la consiguiente bronca de algún adulto, para ponerlas alrededor de una cruz de madera que ellos mismos habían hecho con trozos de otra caja.
Ahora simplemente, hay que construirles un paso para que ellos puedan tener alguna ilusión fuera de sus consolas y sus ordenadores. ¡¡Una pena!!

Besitos Migue.

Paco Rodríguez dijo...

Yo era igual que dice Beatriz, yo vivía en la zona del mercado central de Cádiz, o sea en la plaza.

Entonces cojiamos las cajas de maderas, las uniamos con puntillas dos palos perpendiculares y a cantar con la boca alabaré o gloria gloria aleluya.

Pero si éramos capillitas en Semana Santa, antes en carnavales habiamos cojido un bombo de colon, que entonces eran redondos y nos aprendiamos dos cuplets antiguos y y un pasodoble y nos íbamos por los bares a cantar, y sacabamos nuestro dinerito....

¡¡¡...que tiempos!!!